Cien años de literatura a la sombra del Gulag. Adolfo Torrecilla

Aunque no tanto como del Holocausto, ya se sabe bastante de los “daños colaterales” del comunismo del S. XX. El coste en vidas de estos regímenes totalitarios ha sido inmenso, y no digamos el desgaste psicológico de años y años de miedo y terror.

Torrecilla, tras años de lecturas, lleva a cabo un ingente trabajo de recopilar, ordenar y resumir testimonios y estudios sobre la materia, en la extinta URSS y otros países del Este de Europa y Asia. Ver todo este material reunido resulta impresionante y contribuye a un esfuerzo necesario para que tantas víctimas no caigan en el olvido.

El comunismo provocó millones de deportaciones, confinamientos, ajusticiamientos, víctimas de todo tipo, delaciones, torturas y represión. ¿Cómo se explica la sumisión de tantos pueblos? ¿y la simpatía o la ambigüedad de un buen número de intelectuales? Todo se toca en este amplio estudio que habla de docenas de libros: epistolarios, memorias, diarios, novelas, ensayos y reportajes. Torrecilla lleva toda la vida hablando de libros y se nota, sólo habla de los más interesantes y es capaz de ir a lo esencial de cada uno en pocos párrafos. Qué es interesante y por qué, lo que se espera de un crítico de libros. Y además con amenidad y claridad. Sólo he leído al competo los comentarios de los libros que ya conocía, y he anotado varias sugerencias de lectura. Para leerlos todos habría que tener tanto interés (o pasión) por la materia como el autor, pero leer algunos al menos es imprescindible.

De los que yo he leído, destacaría, Diario de la felicidad (Steinhardt), La quinta esquina (Metter),  Un día de la vida de Ivan Denisovich (Solzhenitzyn) y Cisnes salvajes (Chang).  Yo me anoto algunos libros autobiográficos: Días felices en el infierno (Faludy), Cartas de la prisión (Florenski) y El vértigo (Eugenia Ginzburg) y alguna novela de Istrati.

Goodis, Fante y Flaubert

Piglia decía en sus Diarios que Goodis era el mejor norteamericano de novela negra. Disparen sobre el pianista es su libro más conocido y es muy bueno. No desmerece de los de Chandler, Hammett o McDonald (Ross). Aunque éstos son muy constantes, y de Goodis sólo conozco este. Aprovechando el impulso, he releído por tercera vez la primera de Hammett, Cosecha roja, y me ha vuelto a entretener tanto como la primera. Un valor seguro. Me ha costado más terminar El Círculo Matarese, uno de los novelones de Ludlum que no había leído (es el de Bourne, la inolvidable Progresión de Aquitania, etc): líoso y largo.

Espera a la primavera Bandini, es la primera de una serie de cuatro de Fante, un novelista norteamericano del que me encantó Llenos de vida. Es fresco, rebosa realidad y tiene un talento narrativo muy destacable.

Bouvard y Pécuchet es el experimento inacabado de Flaubert, un libro lleno de sorpresas con dos personajes inolvidables que lo intentan todo y no hacen bien nada. Al final, como parte del trabajo de los dos copistas, se incluyen el Catálogo de ideas chic y el Diccionario de tópicos. Para muy interesados en el escritor francés.

Invitado de honor es el tercer libro de relatos de Joy Williams. No es la mejor cuentista norteamericana, como dice la propaganda del libro, pero está bastante bien. Algunas de las historias está menos conseguida pero todas interesan por una cosa u otra. Poco complaciente, algo ruda a veces, y con una vista fina para el comportamiento humano. No creo que siga con las demás colecciones del tomo, pero está bien.

Después de muchos meses he terminado Las flores del mal. Sólo he tenido paciencia para leer en francés el primer tercio. Leer el resto en la traducción no versificada no ha tenido ningún sentido, al menos para mi.

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