Joseph Roth y Carmen Machado

ROTH, J. Jefe de estación Fallmerayer. Buscando ficciones cortas me encuentro con esta novelita de Roth (Joseph) que narra la historia de una obsesión amorosa. 1914, el jefe de estación es testigo de una siniestra catástrofe ferroviaria. Aloja en su casa unos días a la condesa Walewska, rusa, y se enamora de ella. Esta pasión pondrá toda su vida patas arriba. Nada del otro mundo. APROBADO.

MACHADO, Carmen Mª. Su cuerpo y otras fiestas. Debut literario de la escritora norteamericana. En su curriculum aparece su participación el el célebre Iowa Writers’ Workshop. En muchas de estas historias, publicadas previamente en prestigiosas revistas norteamericanas, se nota que busca epatar. El estilo, la estructura y el lenguaje son habitualmente brillantes. Los temas son casi siempre sexuales cuando no rozan lo pornográfico. APROBADO.

Rafael Reig. Visto para sentencia

Rafael Reig, en Visto para sentencia, recopila unos 60 artículos que escribió durante un año para el Cultural de El Mundo. Pasa revista con agresiva sinceridad a autores, modas, premios y variados asuntos librescos. Artículos, prólogos y unos textos finales añadidos, sacados de su blog, que son aún más sangrientos. No es un charlatán. Dice, y justifica, lo que muchos piensan y no se atreven a escribir. Se califica de novelista fracasado que está por encima del bien y del mal y puede ser sincero. Y los lectores nos beneficiamos. Sólo recuerdo un libro parecido, el de Víctor Moreno De brumas y de veras, donde se destroza despiadadamente  a los críticos literarios. Ya he localizado en una biblioteca los dos tomos de Reig del Manual de lectura para caníbales. No me los pierdo. BIEN.

Dumas, Los tres mosqueteros

Tercera relectura de la primera novela de Dumas de ciclo de los mosqueteros.  La historia es archiconocida pero me temo (en realidad, sé) que muy pocos han leído el libro original (y, menos, las dos continuaciones). Las peripecias me han parecido frescas y entretenidas como las otras veces (¿a quien le importan los anacronismos en una novela?). Esta vez me he fijado un poco más en los cuatro personajes y me han resultado más oscuros, llenos de matices y muy alejados de las versiones aventurescas que ofrecen los medios audiovisuales. Son valientes, leales, desprendidos y generosos, nunca mienten; pero también susceptibles, irascibles, lujuriosos y bebedores. Dumas los excusa continuamente recordándonos que estamos en un tiempo (el de la novela) de moral fácil. Unos héroes en fin llenos de límites, humanos. Athos, como siempre,  mi favorito, y Milady más odiosa que nunca, si cabe. SOBRESALIENTE.