El primer hombre de Roma

Antes de ponerme a exultar, vayan por delante algunas reservas:

1. No sé si me entusiasma McCullough y su forma de novelar o bien es la Roma antigua y, por contacto, todo lo que tiene que ver con ella.
2. Se mira todo tan a fondo (año a año, hecho a hecho, personaje a personaje) que puede perderse un poco la visión de conjunto.
3. A la vez, el buceo microscópico es sólo entre las clases altas dirigentes (políticos, militares, magistrados). Echo de menos historias personales de esclavos, plebeyos o simples comerciantes, areas que se tocas pero como colectivos.

Dicho esto, me ha encantado el primer volumen, El primer hombre de Roma. Me ha interesado cada vez, siempre lo he cogido con interés. Se trata de una novela seria, documentada y rigurosa. Basta ver el glosario final de más de cien páginas, los mapas, dibujos y esquemas que contiene. La australiana tiene un doctorado honoris causa de historia antigua. Se mete a fondo en cada cosa que toca (armas, urbanismo, comidas, carrera de magistrados, geografía, nombres, honores, insignias, monedas,…), pero no es un enciclopedismo erudito aburrido y aplastante sino que cada cosa viene en su momento y en su medida, con las ampliaciones necesarias en el glosario (de imprescindible lectura).

Yo me he propuesto aclararme de una vez por todas con varias cosas:
– Los nombre de los romanos (praenomen, nomen y cognomen).
– El cursus honorum, Asambleas, competencias, número, etc.
– Las clases sociales.
– La legión.

Las batallas están narradas en su justo medio: ni detalles fastidiosos de maniobras incomprensibles ni descripción tan somera que no te enteras de qué pasó.

Pasan muchas cosas: revuelta de esclavos en Sicilia, piratas, carestía de trigo y hambrunas, germanos, Yugurta.

Los dos personajes principales resultan impresionantes. Mario: directo, inteligente, militar, no noble, itálico, hombre nuevo, el tercer padre, arribista. Sila: despiadado, inteligente, ambicioso, libertino, calculador, buen soldado, leal a Mario. Sila es bisexual y un tanto depravado, sobre todo hasta los treinta. Esto da lugar a algunas descripciones someras de actividades eróticas.

Los griegos son y los romanos hacen. Los romanos son duros, fríos, sutiles, organizados, disciplinados. Sentido de Roma, de la ley. Implacables y constantes. Se cuentan historias de romanos más antiguos.

McCullough se vale de todo para contar esta historia: discursos, cartas, narración, diálogos.

Dignitas y auctoritas. Leyes o ejército, dinero y cuna, cursus honorum. Elitismo senatorial, clasismo. A veces no llegan arriba los mejores sino los mejor situados o mejor apoyados, que suelen ser los de más dinero y/o más cuna. Curioso en tipos tan capaces. No es que no se dieran cuenta de esto, pero lo permitían.

¡A por el segundo!

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9 thoughts on “El primer hombre de Roma

  1. Javier:
    Acabo de “Ena” de Pilae Eyre. He hecho un comentario en mi blog, pero no aparecerá hasta el domingo.
    No me ha gustado nada, me he quedado deprimido.Está bien escrito, pero …
    Un saludo. Gabriel R.
    P.D. Si te interesa el comentario, me lo dices y te lo envío

  2. Javier Cercas Rueda

    Fernando, mira la entrada anterior a ésta. Si no recuerdo mal, cuando tú los leíste sólo se había publicado 5 de los 7 tomos.

    El de Carcopino lo he leído. ¿El otro está en francés?

  3. Me alegro mucho de que te haya gustado. Yo también disfruté los seis títulos por los mismos motivos que tú apuntas: el atractivo de la Roma maravillosa y turbulenta de finales de la República y el arte de saber combinar oficio y erudición a la hora de narrar.
    Si se quiere asegurar un poco los conocimientos sobre la realidad romana son asequibles y muy serios La vida cotidiana en Roma de J. Carcopino y la Guide Romain de G. Hacquard et alii, no por ya antigua menos excelente.

    Fernando Ruiz

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