Connolly se la juega


Octava entrega de la serie de Connolly sobre Charlie Parker, un único proyecto en realidad que vamos conociendo en dramáticas e inquietantes partes desde 1999. El tema es la presencia del mal el mundo y lo que están llamados a pagar algunos para combatirlo.

Ya habíamos visto a Parker perder a su mujer y a su hija asesinadas, combatir a seres terroríficos, poner en peligro su segundo matrimonio, dejar de ser policía e incluso investigador privado. Parker no puede estar mucho tiempo alejado de las tinieblas y ahora quiere indagar por qué su padre, policía, disparó sobre dos jóvenes y a continuación se quitó la vida. Está en su naturaleza meter los dedos en todas las llagas. Esto le descubrirá secretos sobre sus propios orígenes y explicará muchas de las cosas que le han ocurrido los últimos años, por qué ha sido perseguido y él mismo ha perseguido, quien está detrás de todo y también quien le protege. El libro carece de la intensidad de los mejores episodios de la serie, pero es imprescindible para la comprensión del conjunto.

Lo característico de Connolly es el toque fantasmal-infernal (más sobrenatural que gótico), unido a un crudo realismo, que lograba en cada libro someter al lector a una tensión casi insoportable. Lo no natural se hace más presente ahora y esto es una apuesta arriesgada en novela negra. Ya no se trata sólo de la historia de un cazador avivado por recuerdos más o menos fantasmales de sus seres queridos, sino que ahora otros ven también esas presencias. Esto le coloca a sólo un paso de la novela de fantasía, por mucho que describa lugares reales. Para Parker todo es siempre personal, tiene una empatía insuperable con el sufrimiento ajeno y una voluntad decidida para destruir a su causante; siempre ha jugado en otra división de la de policías contra criminales, lo suyo es otra cosa. Veremos por qué derroteros continúa el desentrañamiento del enigma Parker. En todo caso, Connolly vuelve a demostrar que se puede hacer literatura de género sin dejar el cerebro colgado en la puerta.

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2 thoughts on “Connolly se la juega

  1. Javier, Connolly es un crack. Una de las personas que se tiene que conocer. Como medio organizador de BCNegra nos montó una charla divertida de hora y media que pasó volando.
    Y si hablas personalmente con él, quiere saber lo que haces, a que te dedicas, etc.
    Sorprendente.

    Un fuerte abrazo,
    José Andrés

    CRUCE DE CABLES

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