Banville lo intenta de nuevo

El escritor irlandés John Banville reincide bajo seudónimo en una novela negra. Igual que en El secreto de Christine (Alfaguara, 2007), el forense Quirke es incapaz de hacer su trabajo y parar. Además de rajar y pesar el cadáver de Laura, él quiere saber qué pasó, pues está claro que ya estaba muerta cuando la arrojaron al agua. Los hechos le conducen a una sórdida y desagradable historia de drogas y pornografía.

Banville, en cuanto a contenidos, ha escogido el camino más fácil para sus novelas de misterio. El mal es representado sin sutilezas ni matices, a través de personajes primarios sin frenos a la hora de satisfacer sus instintos. Todos sus intentos de plantear otras cuestiones al margen del enigma, como hace toda buena novela negra, se ven arrinconados por lo asfixiante y obsceno de la trama principal. Así ocurre cuando se intenta reflexionar sobre la ley y la justicia, sobre las relaciones matrimoniales o paterno-filiales, o sobre el peso del ambiente en la educación.

Para colmo, no acierta con el ritmo. Es lento y denso y hay que ir abriéndose paso a machetazos como en la jungla para seguir el camino del argumento, y todo para ir descubriendo las andanzas de unos lamentables viciosos. Banville tiene fama de buen estilista, y es cierto que sus maneras son de más calidad de las habituales en el género. Por desgracia, este ingrediente es insuficiente en el conjunto.

Salvo que me paguen (como era el caso) no volveré a leer las novelas de Benjamin Black.

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5 thoughts on “Banville lo intenta de nuevo

  1. Con mi seudónimo como no venir a parar aquí ¿verdad?.
    Hombre, esto de los libros va por barrios, pero lo de “hay que ir abriéndose paso a machetazos como en la jungla…”lo veo un poc excesivo ¿no?.
    Claro que se recupera la crítica y en realidad se vuelve complice con “las andanzas de unos lamentables viciosos…” (por esta frase,la editorial, le debería pagar unos euros como promoción)
    Del libro me gusta todo, desde la malsana viscosidad de Leslie White a la brutalidad del delantero Billy y sus fármacos, pasando por esa Laura barriobajera a la que abren de piernas drogándola y ese Quirke abstemio que exhuda curiosidad mientras bebe zumo de tomate.
    A mi estas junglas dublinesas me encantan…
    Eso sí,y mire que no puedo estar más en contra con su opinión, su crítica me ha gustado mucho, frases como “personajes primarios sin frenos a la hora de satisfacer sus instintosa…” o “arrinconados por lo asfixiante y obsceno de la trama…” son geniales.

    Espero que no se enfade, no era mi intención.Su blog me parece estupendo y con su permiso andaré por aquí leyéndole.

    Un saludo cordial.

  2. molinos: no, no lo he leído. En Babelia es difícil que encuentres una crítica negativa a un libro de Alfagüara. Son los mismos.

    slt: me apunto el del sueco.

  3. Buenos días!
    Y yo que tenía ganas de leerlo. Lo haré de todas maneras a ver qué encuentro yo!
    Acabo de terminar Los hombres que no amaban a las mujeres (aquel del sueco) y me ha parecido que estaba a la altura de las expectativas. El final me parece sorprendente.

  4. Vaya…me dejas fria con este comentario. Había leído sobre él en Babelia..pero ahora se me han quitado las ganas. ¿Has leido el libro de viajes sobre Praga??.
    Un saludo

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